martes, 13 de abril de 2010

Ventajas de vivir sola


Hace 3 años que disfruto de mi soledad. No hay nadie, ni una sombra que haga ruidos o me moleste.
Me volví maniática y hasta un poco egoísta, debo admitirlo. Se que es difícil que una persona que convive con alguien (sea padres, hermanos, primos, algún pariente lejano, un novio/a, un amigo/a, un perro, etc) logre entenderme. Quién este en mi situación, seguramente me de la razón.

No hay nada más lindo que despertarte y que no haya otra voz torturandote. El hecho de madrugar en sí es un castigo pero es mil veces peor si hay otra persona hinchandote desde temprano. Tomás tu café mirando el noticiero o leyendo el diario, sumamente pancha, poniéndote al día no sea cosa que te agarre desprevenida el paro del subte o que corten la calle por donde vas en tutú.

Respirás hondo, te sugestionas y vas rumbo al laburo o a la facultad. Una vez que llegas al destino llamado "rutina", interactúas lo suficientemente para que cuando vuelvas a tu casa disfrutes del silencio y la quietud.
Tratás de almorzar con tus compañeros y/o amigos, porque somos conscientes que comer solos es un embole.

Se termina tu jornada del día hábil y volvemos a la soledad. Cansancio y sueño, dos características que siempre están presentes en el regreso a casa, por ende disfrutas llegar y que no haya nadie.
Tiras la ropa por cualquier lado, total no hay otra persona que se queje.
Ponés las patas arriba del sillón mientras morfas algo y nadie te mira raro.
Cocinás comidas copadas muy de vez en cuando y siempre te quemás o te pasa algo. Al lado de la heladera tenemos una listita recomendable de deliverys de todos los rubros culinarios, nunca falla.

Si tenés ganas, llamas a alguien (llamese amigo, novio, chongo, pariente, etc) y viene. Si no tenés ganas de ver a nadie, encontras excelentes (irónico) excusas, ej: se me rompió la cañería del baño y tiene que venir el plomero, no da que vengas. Siempre el boludo/a del otro lado te cree, es así.
Si debes estudiar, no hay distracción más que la tuya. No podes culpar a nadie.

Hora de dormir, no tengo que discutir con nadie por el canal que quiero ver. Si quiero ver política, Disney Channel o serie, lo miro. Si quiero leer un libro, lo leo. No hay peleas, no hay gritos, no hay nada... Solo vos y el silencio que a veces aturde.
Nadie te ronca, nadie ocupa el baño cuando vos querés ir. Haces lo que querés y vos sos responsable de todo.

Vivir solo no es nada fácil, hay que sacarle las ventajas que son todas las ya nombradas y, por cierto, no son pocas. Hay días que nos gustaría compartir con alguien y dejar de ser tan mañosos, pero no sucede todos los días. Esos días llamamos a media agenda del celular para salir o hacer algo, son momentos donde necesitamos compañía.
Dividirse las tareas de la casa, si estas enfermucho que alguien te atienda, tener un oído más cerca... Son cosas que deseamos, pero tratamos de reprimirlo.
Encontramos consuelo cuando nos visita alguien, cuando estamos web-eando, cuando hablamos horas y horas al teléfono. Es el típico "tan cerca pero a la vez tan lejos". Es raro, muy raro.

Bueno, tengo miles de cosas que hacer porque por ahora no tengo mucama y mi sombra se mueve a la par mia.

Arrivederci!

domingo, 11 de abril de 2010

¿Cómo seré de vieja?


Vengo haciendo buenas acciones, entre ellas ayudar a las señoras mayores a cruzar la calle. Nunca entendí por qué me agarran a mi habiendo tantos peatones alrededor, quizás me vean cara de "nena buena" que no les va a robar. Aclaro: no me quejo, simplemente es una acotación al margen.
Mientras cruzamos la calle, siempre la señora encabeza una conversación diciendo: "Querida, cuando llegues a esta edad vas a ver que los años pesan". Yo la miro desorbitada, porque en mi mente se generan dos preguntas: ¿Llegaré a esa edad?, y si llego ¿cómo voy a ser?.

Voy al balcón de casa, pensando posibles respuestas a mis dos incógnitas, y veo a un anciano que esta en el edificio de enfrente que se pasa 12 hs seguidas en bata y se prende un pucho mientras escucha la radio. Creo que eso es el máximo de tecnología que accedieron los que actualmente estan en la tercer edad. Otros pocos tienen computadora y saben usarla.

Lo miro atentamente al señor, no me veo ni en pedo como él. Nací en otra época, con los cassettes que grababa canciones de alguna fm, luego pasé a experimentar los cds. Pase por los walkman, los discman, mp3, mp4, mp5, ipod... Luego del teléfono fijo, pase a celular ladrillo, a celular con sms, celular con cámara, celular con wifi y veremos dentro de un año con qué me encuentro. Y así sucesivamente, la tecnología me invadió. A vos, que leés esto, seguramente también... Es difícil que hoy por hoy encuentres una persona que no tenga celular, por dar un ejemplo.

Llueven innovaciones que nos facilitan, en muchos casos, la vida. Pero a la vez nos genera dependencia. Recuerdo que una vez estuve 3 días sin celular, sin pc, sin nada. Sólo yo, un campo y 30 mujeres en la misma situación que quién escribe, sumado a 10 monjas (llamese retiro espiritual) y enloquecí, me di cuenta que soy asquerosamente viciosa, dependiente, sufría abstinencia tecnológica.

Por eso sigo cuestionándome, ¿cómo seré de vieja, si llego a los 70?.
Posiblemente se potencien mis manías, repita 100 veces todo, hable hasta con las paredes. También, si la vista me lo permite, seguiré leyendo (seguramente en ese tiempo habrán cosas mejores que los e-books) y escribiendo. Utilizaré la pc, o alguna nave supersónica que haya en ese entonces.
Y capáz tenga nietos para malcriar, quién te dice. En su defecto seré una vieja cascarrabias y solterona, me pintaré como una puerta y me juntaré a jugar al póker con "las chicas".
No sé, hipótesis de "como seré" tengo miles pero dejemos que el tiempo haga lo que tenga que hacer... Por ahora, me voy a disfrutar de mis -casi- 20 añitos.

Arrivederci!


jueves, 1 de abril de 2010

Todo por un huevo de pascua


Llegué a destino, sana y salva, mis queridos compatriotas.
Estuve 3 hs esperando mi micro en Retiro, hacinada de calor, con 800 mil personas (no exagero) desquiciadas por las demoras de los colectivos, colmadas de ansiedad y mal humor. Retiro era un hormiguero.
Nunca en mi vida desee querer sentarme y confieso que de tan solo ver a una persona en un asiento o butaca me generaba envidia. Algo que todos pueden hacer pero que anoche solo unos pocos podían.
Periodistas de diferentes canales en busca de infinitos testimonios y todas las respuestas coincidían: era un caos.

Yo quería twittear y twittie hasta que me cansé. Me molestaba que más de un "grone" me mire el celular con intenciones de afanarmelo ante el menor descuido.

Doña cotorra sabe perfectamente que no puede estar callada tantas horas así que se dedico a hacer sociales.
Mi primer víctima fue un chico muy muy lindo. Rubiecito, ojos claros, alto, con una tonada que se notaba que no era porteño. No pasaron 10 min y me di cuenta de algo: era re gay. Me persiguen o yo soy la que mira para cualquier lado. Realmente ya me supera el radar que poseo para captarlos. Igual, el muchachito me hizo reír así que agradezco su compañía.
Luego busqué una víctima femenina para unir al team de nerviosos y charlatanes. Encontré a una señora muy amorosa, coterránea, que trabaja para el Gobierno de la ciudad. Excelente, puse en práctica mis básicos principios políticos de derecha.
Al final, la ansiedad fue disminuyendo entre tanta charla, logré olvidarme del cansancio y las ganas de estar viajando. Todo se hizo más llevadero hasta que llego el micro.

El micro no era el mio, era un refuerzo. Subí a mi asiento individual en planta baja, buena ubicación de vieja chota, y lo primero que hice fue dormirme. Raro, muy raro en mi, nunca duermo en los micros y en mi vida normal tengo ciertos problemas con el sueño...
No canten victoria, me desperté en medio de la noche por el frío. Los colectiveros tienen que estar despiertos y el mejor remedio es el aire acondicionado pero, hermano, hay un límite! Me voy a enfermar por tu culpa!.
A todo esto, vi el reloj y vi por dónde iba el colectivo, íbamos a paso de hombre. La panamericana era exactamente igual a un fin de semana de enero, colmada. Autos, camiones, colectivos, camionetas... un horror. Por el cielo, infinidades de aviones.

¿Qué onda? ¿Nos pusimos todos de acuerdo para viajar por un huevo de pascua?. Y si, todos con el mismo propósito, sumado a un fin de semana largo de relax con familia o amigos, en estas fechas queremos ser mimados y malcriados. Debe ser que nunca vi tanta gente amuchada que realmente entendí que todos somos unas almas mimosonas.

Recuerdo que hace dos años pase pascuas en Bs As sola y dije: "nunca más". Me sentía tan aburrida, tan vacía, tan solitaria, tan tan nada. Desde ahí creo que valoro más las pascuas tradicionales de mi familia: almuerzo familiar, lluvia de postres y de huevos, y la infaltable guitarreada. Si, somos muy campesinos.

Esto es como navidad, son fiestas religiosas pero lo que menos hacemos es comer santo.
Soy católica pero no sigo el protocolo de la religión, o sea ir a misa, recorrer las 7 Iglesias, etc. No sé por qué, vengo de familia conservadora y practicante pero por algún raye nunca fui muy apegada a eso. Creo que la practico mediante otros actos y no sólo los domingos sino que todos los días.
Ya estoy siendo mimada por mi madre, pronto será por mis queridos amigos. Me estoy poniendo muy melosa, esto no esta muy bueno.

Volviendo a mi lado materialista, me pregunto: ¿Recibiré el huevo kinder grandote?. Voy a romper la dieta (que la vivo rompiendo) sin culpa alguna, total: sólo se vive una vez!!!

Arrivederci!!